Marqués de Cáceres

De la cepa a la copa

El viñedo

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La fermentación

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El envejecimiento

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El viñedo

El vino se hace en el viñedo. Es una máxima especialmente extendida en el mundo del vino, si bien no deja de ser verdad, en Marqués de Cáceres entendemos que la bodega, la tecnología, y un riguroso y amplio equipo técnico, son igualmente necesarios para garantizar la calidad del producto final más allá de las clemencias o inclemencias de cada añada.

Marqués de Cáceres tiene asegurado, desde su fundación, el aprovisionamiento de uvas en zonas privilegiadas de viñedos de alta calidad ubicados principalmente en áreas de Rioja Alta y Rioja Alavesa, y de forma especial en el municipio de Cenicero donde se asienta la Bodega. Nuestros equipos técnicos se encargan del control y asesoramiento en las tareas de cultivo con objeto de asegurar cada año la mejor calidad de los frutos obtenidos.

Viñedos de más de treinta años en muchos casos y principalmente de las variedades Tempranillo (tinta) y Viura (blanca) garantizan las uvas necesarias para elaborar vinos de la máxima calidad. La Dirección Técnica de la Bodega establece cada año un riguroso calendario de recolección y entrada de uvas en bodega, de acuerdo con las visitas realizadas a pie de viña, la cata de las muestras obtenidas y los controles de maduración en laboratorio.

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La fermentación

La fermentación alcohólica es un proceso natural mediante el que las levaduras (Saccharomyces Cerevisiae) transforman el azúcar del mosto en dos productos principales, alcohol etílico y anhídrido carbónico, y en otros muchos en pequeñas cantidades, obteniéndose el vino.

En los vinos tintos, después de una rigurosa selección de las uvas, se separa la parte leñosa para evitar sabores herbáceos e introduce en depósitos de acero inoxidable el mosto con los hollejos (donde se encuentran los antocianos, taninos y aromas que determinarán las características de los futuros vinos) para realizar su fermentación. Mientras dura ésta, a través de  continuos remontados se extrae de la piel de la uva la mayor carga colorante y polifenólica posible que garantizará el noble envejecimiento que caracteriza nuestros vinos. Esta extracción se favorece con la temperatura, así pues 30º es la temperatura elegida para uvas de primera selección y 25º para uvas con destino a la elaboración de vinos más jóvenes.

En los vinos blancos y rosados, se maceran durante unas horas los mostos con las pieles con el fin de obtener los aromas que se encuentran en los hollejos. Después, se separan las partes sólidas y el mosto obtenido es limpiado quitándole las pequeñas partículas que hayan podido quedar en suspensión. Por último, los mostos fermentan en depósitos de acero inoxidable, en una bodega específica para blancos y rosados a una temperatura no superior a 18ºC. Los vinos blancos y rosados deben su calidad final a su finura aromática, obtenida tanto del aroma primario de las uvas como del secundario procedente de la fermentación.

La segunda fermentación es la maloláctica. Los blancos y rosados, en los que prima la frescura, el carácter afrutado y una ligera acidez, no hacen fermentación maloláctica. En el caso de los tintos, esta segunda fermentación es fundamental para la elegancia y finura de los vinos de Marqués de Cáceres. El proceso consiste en la transformación del ácido málico (verde y áspero, como en las manzanas poco maduras) en láctico, con una importante modificación del carácter organoléptico del vino, de gran relevancia para el posterior proceso de crianza.

El envejecimiento

Oxígeno

El oxígeno es el peor enemigo del vino y a su vez es el elemento principal en la evolución del vino en el curso del tiempo. Su control es fundamental, y dirige la correcta evolución del vino en el tiempo. Nuestros técnicos hacen una gestión equilibrada de las oxidaciones mejorando el color, los aromas y la estructura, consiguiendo vinos frescos, afrutados, redondos y fáciles de beber.

Barricas

Enrique Forner, fundador de Marqués de Cáceres, fue pionero en la introducción del roble francés para la crianza de los vinos de Rioja. La Bodega selecciona diferentes barricas y diferentes tostados para cada tipo de vino, cuenta  con un parque global de  más de 15.000 barricas de 225 litros (60% roble francés y 40% americano). Las barricas se renuevan periódicamente para mantener un parque de barricas adecuado a las necesidades de crianza de los diferentes vinos elaborados.. En el envejecimiento oxidativo el roble es el elemento fundamental. El vino, durante su estancia en barrica se microoxigena a través de las duelas de roble de la barrica, toma taninos y  aromas propios del roble que le  aportan cuerpo, complejidad aromática y suavidad. Cada seis meses, el equipo técnico saca el vino de  la barrica (trasiega) para separar los sedimentos y mediante cata  comprueba la evolución del vino rechazando aquellos que no hayan evolucionado de forma apropiada. Los tiempos de estancia en barrica dependen de cada tipo de vino (crianza, reserva, gran reserva) así como de las características específicas de cada añada, oscilando normalmente entre 12 y 24 meses de permanencia.

Botella

El reposo en botella es fundamental para Marqués de Cáceres, con el fin de completar el proceso de crianza y garantizar la finura y elegancia de sus vinos. La Bodega cuenta con tres botelleros con capacidad para cerca de 10 millones de botellas. De esta forma se obtiene la redondez y la elegancia de todos sus vinos tintos criados con el fin de que el consumidor pueda disfrutarlos desde el momento en que los compra.

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