Tu recuerdo forma parte de Marqués de Cáceres, de los 35 años trabajando juntos.
Alumno de Emile Peynaud, algunos prescriptores de opinión en Francia nos hablaron de ti cuando buscábamos un relevo al Pr Peynaud. Así te convocamos con mi padre en Cenicero. Aún no había llegado el apogeo Parker. Tu mirada era directa, viva, sabías lo que querías y asumiste el carácter rotundo de mi padre, sabiendo que todo fluiría integrando la personalidad y la cultura de nuestra familia. Hasta este 20 de marzo cuando tu fallecimiento nos llegó como un mazazo. No logramos asumirlo. Tu personalidad nos dejó huella. Vivo, generoso en compartir tus conocimientos. Eras un libro abierto.
Fuiste de los más entusiastas cuando la bodega celebro un homenaje a Emile Peynaud en el Chapon Fin de Burdeos a finales de los 80. Ahí invitamos a sus alumnos entre los que estaban Isabel Mijares y tú… todos en su plena juventud.
No has cambiado desde entonces si bien a lo largo de los años te convertiste en una de las figuras más influyentes de la enología contemporánea. Nos asesoraste también en el Château Camensac, entonces propiedad de la familia. Compartimos tantas horas definiendo vinificaciones, catando, proyectando, afinando matices con nuestro equipo… que hoy nos quedamos con ese gran vacío: tu ausencia. Recordamos esas comidas en bodega antes de emprender tu viaje de vuelta a Burdeos. Te gustaba la buena mesa, te alegrabas defendiendo los grandes vinos, eran tu forma de traspasar fronteras y hacernos disfrutar de tu jovialidad. Así viviste tal una estrella fugaz, saboreando la vida como si nunca tuviese fin. Te has ido demasiado pronto. Aun te quedaban proyectos por vivir, y el mayor, así lo apuntabas, eran tu familia y Dany, pilar de vuestra construcción. A ellos y a tu equipo, mandamos nuestras más profundas condolencias.
…Cuanto hemos aprendido de ti. Del enólogo y de la persona. Te guardamos en nuestra memoria.
QEPD.
